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Los tubos PRP en la práctica clínica
Todo parte del mismo principio: se extrae sangre del paciente, se centrifuga para concentrar las plaquetas en el plasma y se reinyecta este concentrado autólogo directamente en la zona a tratar. Simple en apariencia, pero detrás de esa simplicidad aparente se esconde una realidad biológica más compleja: no todos los PRP son iguales.
La calidad del tubo PRP utilizado juega un papel determinante en la composición final de la preparación. Su diseño influye directamente en la separación de las fracciones sanguíneas, la recuperación plaquetaria y la reproducibilidad del resultado. Es el tubo el que condiciona la concentración plaquetaria final y la preservación de los factores de crecimiento.
Nuestros tubos PRP son probados regularmente por profesionales mediante recuento plaquetario, y los resultados son consistentes: resultados comparables a los kits premium del mercado, a un precio significativamente más accesible.

Caracterizar un tubo PRP: por qué es importante
El término "PRP" engloba en realidad preparaciones biológicamente muy diferentes. Para comparar dos protocolos o interpretar resultados clínicos, hay que tener en cuenta varios parámetros.
La concentración plaquetaria corresponde al número de plaquetas presentes en el concentrado final, expresada en número por microlitro o como factor de enriquecimiento respecto a la sangre total. Depende del recuento plaquetario inicial del paciente, del rendimiento del sistema y del protocolo de centrifugación.
El rendimiento plaquetario es la proporción de plaquetas efectivamente recuperadas tras la preparación. Dos sistemas que produzcan un volumen similar de PRP pueden tener rendimientos muy diferentes.
El perfil leucocitario permite distinguir los LP-PRP (pobres en leucocitos) de los LR-PRP (ricos en leucocitos). Esta distinción es importante porque los leucocitos influyen en el entorno biológico de la preparación.
La presencia de glóbulos rojos refleja la calidad de separación de las fracciones sanguíneas. Cuantos menos haya, más fina es la separación.
El volumen final debe adaptarse a la indicación clínica y al protocolo del profesional. El formato del tubo influye directamente en la cantidad de PRP disponible.
Tubos PRP con o sin gel separador: ¿cuál es la diferencia?

El gel separador crea una barrera física entre los glóbulos rojos y el plasma tras la centrifugación. Resultado: la recogida del PRP es más fácil, la estandarización de la preparación mejora y el riesgo de contaminación por hematíes se reduce. Estos tubos se prefieren habitualmente para protocolos que buscan un PRP pobre en leucocitos.
Los tubos PRP sin gel ofrecen mayor flexibilidad en el diseño del protocolo. Muchos profesionales los prefieren para las preparaciones LR-PRP, donde el objetivo es precisamente conservar los leucocitos, como suele ser el caso en las tendinopatías.
La elección entre tubos con o sin gel depende principalmente de la indicación tratada, el protocolo elegido y la experiencia del profesional. Ambos formatos están disponibles en 10ml y 15ml.
Tubo PRP 10ml o 15ml: ¿cuál elegir según la patología?
Tubo PRP 10ml — ideal para las indicaciones más habituales: inyecciones tendinosas, articulaciones pequeñas (codo, tobillo). Raramente se necesitan más de 3 a 4ml de PRP.
Tubo PRP 15ml — para articulaciones grandes (rodilla, cadera, hombro) o protocolos multisitio. Más sangre extraída, más PRP disponible, más flexibilidad.
Tubos PRP y tubos PRF: ¿con o sin anticoagulante?
Es una distinción importante. Los tubos PRP incluyen un anticoagulante — ACD-A (ácido cítrico, citrato sódico, dextrosa) o citrato sódico — para evitar la coagulación durante la centrifugación y preservar los factores de crecimiento hasta la inyección.
Los tubos PRF no contienen anticoagulante. Las prácticas y protocolos en torno al PRF evolucionan rápidamente, y cada vez más profesionales exploran métodos sin anticoagulante, incluso para algunas aplicaciones de PRP. Es un campo en movimiento, y seguimos de cerca estas evoluciones.
En cualquier caso, tanto el PRP como el PRF no deben contaminarse con anestésicos locales, que inhiben la actividad plaquetaria y comprometen la calidad del producto final.
Tubos PRP en ortopedia y medicina deportiva

Gonartrosis, tendinopatías crónicas (Aquiles, manguito rotador, epicondilitis), lesiones ligamentosas — el campo de aplicación en el ámbito musculoesquelético es amplio y la demanda de los profesionales no deja de crecer.
En las inyecciones intraarticulares, se busca el efecto biológico directo del PRP sobre el entorno articular. En las inyecciones intratendinosas, los tubos PRP se utilizan a menudo junto a técnicas de fenestración o tenotomía. El PRP generalmente forma parte de una estrategia global que incluye la rehabilitación y la adaptación de las cargas mecánicas.
Cabe destacar: el PRP ya no figura en la lista de sustancias prohibidas por la AMA. Sin restricciones para los deportistas de competición.
Tubos PRP en dermatología y medicina capilar
Más allá del ámbito musculoesquelético, el PRP también se utiliza en dermatología en un contexto terapéutico. La alopecia androgénica es una de las indicaciones mejor documentadas: los datos disponibles sugieren que el PRP puede contribuir a mejorar ciertos parámetros capilares, como la densidad, el grosor del cabello y la calidad del cuero cabelludo, con protocolos bien definidos.

El mercado de los tubos PRP: lo que los precios no dicen
El mercado de los tubos PRP se ha desarrollado considerablemente en los últimos años, con una proliferación de referencias y precios muy variables, en ocasiones sin justificación clínica real. Un tubo PRP tres o cuatro veces más caro que otro no garantiza una concentración plaquetaria superior. Lo que importa es la reproducibilidad de los resultados y la compatibilidad con su protocolo.
Son precisamente estos dos criterios los que nuestros tubos PRP cumplen, según los profesionales que confían en nosotros. Los recuentos plaquetarios realizados en condiciones reales de consulta hablan por sí solos, y la relación calidad-precio está pensada para durar.
Preparar al paciente antes de la extracción: consejos a transmitir

La calidad del PRP obtenido también depende del estado de la sangre en el momento de la extracción. Unos días antes de la sesión, es útil recordar los siguientes puntos a los pacientes. Una sangre bien preparada significa un PRP de mejor calidad y, por tanto, un resultado clínico optimizado.
Hidratación
Una buena hidratación facilita la extracción y contribuye a la calidad de la centrifugación. Aconsejar una ingesta hídrica suficiente en las 48 horas previas a la sesión.
Alimentación
No es necesario ayunar estrictamente, pero conviene evitar comidas muy grasas en las horas previas a la extracción. Una alimentación rica en antioxidantes en los días anteriores contribuye a la calidad plaquetaria.
AINEs y aspirina
Los tratamientos que puedan influir en la función plaquetaria deben comunicarse al profesional. Cualquier ajuste terapéutico se decide de forma individual.
Alcohol y tabaco
Estos factores pueden influir en la función plaquetaria y deben tenerse en cuenta en la evaluación global del paciente.
Complementos alimentarios
Algunos complementos habituales pueden afectar a la agregación plaquetaria. Deben declararse antes de la sesión.
Descanso y sueño
Un paciente descansado el día de la extracción significa una sangre de mejor calidad. El estrés crónico y la fatiga tienen un impacto documentado en la función plaquetaria.
Extracción e inyección: todo en la misma sesión, mismo lugar
Como con cualquier producto sanguíneo autólogo, la extracción, la centrifugación y la reinyección forman un circuito cerrado: misma sesión, mismo lugar. Nuestros tubos PRP son compatibles con las centrífugas de nuestra gama.